
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes la destrucción de las principales instalaciones de enriquecimiento de uranio en territorio iraní. Durante un mensaje oficial, el mandatario aseguró que el régimen de Teherán fabricaba armamento nuclear de forma secreta. «Querían fabricar un arma nuclear, así que los destruimos», afirmó Trump desde la Casa Blanca. Los bombardeos de la denominada «Operación Furia Épica» alcanzaron los complejos de Natanz y Fordo. El Pentágono justificó la ofensiva como una medida de seguridad necesaria para evitar una catástrofe atómica en la región.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó la postura belicista del gobierno estadounidense durante una conferencia de prensa. Hegseth advirtió que la misión militar no tiene límites preestablecidos ni un cronograma de salida. El funcionario no descartó el envío de tropas terrestres a Irán para asegurar los objetivos estratégicos. «Iremos tan lejos como necesitemos ir», sentenció el jefe del Pentágono ante los medios. Esta declaración elevó la tensión en el Golfo Pérsico, donde las fuerzas de la Guardia Revolucionaria mantienen sus posiciones defensivas.
En este contexto de combate activo, las defensas aéreas de Kuwait protagonizaron un incidente de fuego amigo. La artillería kuwaití derribó por error tres aviones de combate F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Los sistemas de defensa locales confundieron a las aeronaves aliadas con drones iraníes durante un ataque coordinado de Teherán. El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) informó que los seis tripulantes lograron eyectarse a tiempo. Los equipos de rescate recuperaron a los pilotos sanos y salvos en una zona desértica cercana a la frontera.
Colapso en las bolsas y disparo en los precios del petróleo y el gas
La escala del conflicto provocó un terremoto financiero en las principales plazas del mundo. Wall Street y las bolsas asiáticas registraron caídas superiores al 7% en la apertura de este lunes. Los futuros del índice Dow Jones muestran una volatilidad extrema ante la incertidumbre bélica. Los inversores huyen de los activos de riesgo y buscan refugio en el oro, que alcanzó máximos históricos. La parálisis del comercio en el Estrecho de Ormuz genera un temor generalizado sobre la estabilidad de la cadena de suministros global.
El mercado energético vive su peor jornada en décadas. El precio del barril de petróleo crudo se disparó un 45% en pocas horas tras los ataques a las refinerías saudíes. La planta de Ras Tanura, la mayor de Arabia Saudita, interrumpió sus operaciones por los daños estructurales. A este panorama se suma la decisión de QatarEnergy de suspender la totalidad de su producción de gas natural licuado (GNL). Qatar representa casi el 20% del suministro mundial de este recurso. El precio del gas en Europa saltó un 60%, lo que anticipa un desabastecimiento severo en las próximas semanas.
Mientras tanto, la cifra de víctimas civiles en Irán sigue en ascenso. El ataque a la escuela primaria femenina Shajareh Tayyibeh en la ciudad de Minab dejó 153 muertos. Los rescatistas todavía trabajan entre los escombros para identificar los restos de las alumnas y docentes fallecidas. El hospital central de la región colapsó por la llegada de 95 heridos graves. La Media Luna Roja denunció la falta de anestesia y suministros quirúrgicos para atender las emergencias. El gobierno iraní mantiene el duelo nacional de 40 días mientras prepara nuevas represalias militares en el Golfo.
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