
El ciclón Harry atraviesa el Mediterráneo con inusual fuerza y deja un rastro de destrucción en diversos países del sur de Europa. El fenómeno meteorológico, catalogado como una borrasca ciclónica muy profunda, provocó olas gigantes, vientos intensos, lluvias torrenciales, inundaciones y evacuaciones. Los efectos se sintieron en Grecia, Italia, España, Portugal y otras zonas costeras del Mediterráneo.
En Grecia, un guardacostas murió mientras intentaba asegurar embarcaciones ante el embate del mar, según reportes de agencias internacionales. Las autoridades griegas registraron inundaciones en ciudades como Atenas y sus suburbios, donde barrios enteros quedaron anegados por el agua. Metro, calles y comercios sufrieron cierres obligados al transformarse en ríos urbanos.
Las costas de Italia, especialmente en el sur, soportaron olas de hasta ocho metros de altura y lluvias persistentes que saturaron suelos y colapsaron infraestructuras. Videos que circulan en redes muestran cómo el mar ingresó en calles urbanas de Sicilia, arrastrando vehículos y objetos. Tanto Sicilia como Calabria y Cerdeña estuvieron bajo alerta roja. Se reportaron evacuaciones masivas, cierre de colegios y suspensión de servicios de transporte.
Impactos en España y Portugal
En España, la borrasca generó avisos meteorológicos de máxima intensidad en varias regiones mediterráneas. Las costas de Cataluña, Valencia y Ampurdán sufrieron fuertes vientos de más de 120 km/h y oleaje extremo con crestas que superaron los 10 metros. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) emitió alertas rojas y naranjas, lo que llevó a restringir operaciones portuarias y cancelar servicios de ferry entre islas y península.
Varios ríos costeros se desbordaron por las lluvias intensas, lo que provocó inundaciones en zonas urbanas. La región de Girona, por ejemplo, reportó desbordes del río Onyar, con consecuencias graves para barrios residenciales. En Galicia, al norte del país, las olas alcanzaron casi 9 metros, manteniendo vigentes los niveles de alerta por temporal marítimo y riesgo de inundaciones costeras.
Mientras tanto en Portugal, el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA) colocó varios distritos bajo alerta amarilla por fuerte oleaje y ventiscas, previendo que la intensidad podría aumentar en las próximas horas. La borrasca Ingrid se acercaba desde el Atlántico, amenazando con un nuevo frente de mal tiempo que exacerbaría la situación.
Daños materiales y respuesta de emergencia
Las imágenes y videos compartidos por medios y redes sociales muestran puertos afectados, muelles destruidos por el oleaje, calles inundadas y árboles caídos en toda la cuenca mediterránea. En Italia, algunos tramos de paseos costeros colapsaron por la presión del mar. En España y Grecia, las autoridades coordinaron evacuaciones preventivas para proteger a miles de habitantes de zonas vulnerables al avance del agua.
Equipos de protección civil y bomberos se encontraron desbordados por la cantidad de emergencias simultáneas. En Grecia central y sur, más de 190 llamadas de auxilio llegaron a los servicios de emergencia durante las horas más intensas de la tormenta, para drenar espacios inundados, despejar rutas bloqueadas y auxiliar a personas atrapadas por el viento o el agua.
Situación actual y previsiones
Aunque Harry empieza a perder fuerza en algunas áreas, sigue activo y generando condiciones peligrosas en amplias zonas costeras. Las alertas meteorológicas continúan vigentes, y se espera que las labores de limpieza y evaluación de daños tarden varios días. Además, la inminente llegada de otro sistema de mal tiempo desde el océano Atlántico aumenta la preocupación entre autoridades y ciudadanos.
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