
Un avión Beechcraft 1900D operado por la aerolínea estatal Satena se estrelló el 28 de enero en una zona montañosa del departamento de Norte de Santander, en el noreste de Colombia, con un saldo de 15 personas fallecidas y ningún sobreviviente, informaron autoridades aeronáuticas y fuentes oficiales.
La aeronave, con matrícula HK-4709, cubría la ruta Cúcuta–Ocaña, una conexión regional de aproximadamente 25 minutos entre el Aeropuerto Internacional Camilo Daza de Cúcuta y el Aeropuerto Aguas Claras de Ocaña. El vuelo, identificado como Satena 8849, despegó alrededor de las 11:42 hora local y perdió contacto con el control de tráfico aéreo alrededor de las 11:54, mientras volaba sobre una región montañosa cercana a la frontera con Venezuela.
Minutos después de la desaparición de la señal, las autoridades aéreas organizaron un operativo de búsqueda que contó con apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana, la Aeronáutica Civil y fuerzas de seguridad. A primeras horas de la tarde, los equipos de rescate localizaron los restos de la aeronave en la vereda de Curasica, en el municipio de Playa de Belén, un área de difícil acceso por la topografía escarpada y la densa vegetación.
Los informes oficiales confirmaron que no hubo sobrevivientes entre las 15 personas que viajaban en el avión. La manifestación de Satena y las autoridades civiles indicaron que en la lista de ocupantes se encontraban 13 pasajeros y dos tripulantes.
Víctimas y repercusiones
Entre los fallecidos se encuentran figuras públicas de relevancia nacional y regional. Diógenes Quintero Amaya, representante a la Cámara por la Circunscripción Transitoria Especial de Paz del Catatumbo, murió en el siniestro. Quintero tenía 36 años y era conocido por su trabajo en defensa de los derechos humanos y la implementación de políticas de paz en una de las regiones más afectadas por el conflicto armado colombiano.
Otra de las víctimas identificadas es Carlos Salcedo, candidato al Congreso de la República, quien también se dirigía a Ocaña por motivos de campaña electoral, informó la prensa local y fuentes oficiales.
Las pérdidas también incluyen familiares y miembros de los equipos de trabajo de los legisladores, así como los dos pilotos que formaban parte de la tripulación.
El accidente generó reacciones de condolencias de parte del presidente de Colombia, Gustavo Petro, y de partidos políticos y autoridades locales. Además, se expresaron mensajes de apoyo a las familias de las víctimas y a las comunidades impactadas por la tragedia.
Investigación y primeras hipótesis
La Aeronáutica Civil de Colombia anunció la apertura de una investigación técnica para determinar las causas del accidente. Aunque no se ha publicado un informe final, las primeras hipótesis consideran condiciones meteorológicas adversas como un factor significativo. Testimonios de residentes locales y el análisis preliminar señalan que la niebla densa y la baja visibilidad en la región montañosa podrían haber afectado la navegación de la aeronave justo antes de la pérdida de contacto.
Según relatos de testigos y personal aeronáutico, no se detectaron activaciones de balizas de emergencia ni señales de explosión antes del impacto, lo que sugiere que el avión podría haber chocado contra el terreno sin un aviso previo, aunque las autoridades mantienen abiertas otras líneas de investigación, incluyendo posibles fallas técnicas o errores humanos.
Equipos de rescate continúan con las labores de recuperación de cuerpos, identificación de las víctimas y levantamiento de pruebas en la zona del siniestro, mientras que los investigadores analizan las cajas negras y otros datos de la aeronave.
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